En el uso y cotidianeidad de las personas, vemos, oímos, decímos y hasta gritamos multiplicidad de palabras y frases , con una libertad (Y me atrevo a hacer uso de tal palabra), bastante desmesurada.
Nos lleva un mínimo de dos años comenzar a relacionar nuestros primeros fonema- grafémas, es decir las letras que conocemos con sus respectivos sonidos. Todo esto con un costoso labor de descubrimiento y horas de decifrar cada extraña unión de sílabas una a una.
En unos tres años, quizás, de tal costosa labor resultan las primeras cadenas de símbolos enhebrados y de allí algún primer... "Te quiero".
De aquí también sus derivaciones, como agregar un "mucho", un "montón", un "poco", un "poquito", un "nada"... o en casos de mejor suerte, el "mucho" es "mucho más que.." y deriva en la nueva frase: "Te amo".
Ahora, encontrandose con semejante frase, queda a la luz de descubrir su contrario, si es que así lo podemos llamar, algunos dicen que son medio hermanos. En fin, aparecen los enojos, fuertes y encontrados y con total soltura, un tenaz "Te odio", o un efusivo infantil "No te quiero más", acompañado de gestos grotescos y de niños.
Y así, queriendo llegar al "quiz" de la cuestión, a medida que pasa el tiempo nos son realmente "comunes" las palabras, son nuestras y salen de nuestra boca como empujadas al aire. Son nuestras dije, y es por eso que tal vez nos creemos dueños de sus uso desmedido y tantas veces en vano.
Oimos insultos, y amores de segundos, palabras soltadas como tal bomba en una guerra, olvidándonos lo mucho que habíamos tardado en aprenderlas.Usar las palabras está bien, y es necesario, pero más lo estaría, el saber para que las usamos, de dónde las aprendimos y hacia dónde aterrizarán. Pensar cada una de esas letras que se enhebran, oirnos decirlas y querer su respuesta, honrando así lo costoso que fue hacerlas tan nuestras.
Otro motivo que me inquieta es el exceso uso de los pronombres personales... pero quedará para otra vez!.
sábado, 22 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
Espontánea V - Motor
Con los miedos, hacemos motores. Se vuelven de a poco impulso y movimiento.
Por miedo a hacer; no hacemos y por miedo a no hacer; hacemos.
Es sabido que las cosas pueden ir mal, y de hecho por esa mera posibilidad son así de interesantes, pero odiamos tanto que salgan mal.
Comenzamos la acción sabiendo la posibilidad de caer, arrancamos a caminar a los tropiezos para salir corriendo, con total conciencia de que en algún momento seguramente caeremos, ¡eso sí!.. Antes de eso supimos levantarnos.
Nos levantamos para caer constantemente. Y tenemos miedo a caer…
Sabemos que todo puede ir mal, y tenemos miedo a que así sea…
Es ahí donde digo que los miedos son motores de nuestro hacer diario, el modo en que actuamos es sutilmente manejado por ese temor. No tenemos certeza de nada, de ningún final, sea bueno o no, de ningún principio ni del recorrido, sólo presuponemos que algo será de tal o cual forma.
Sabiendo que las cosas, pueden salir mal, nos movemos temiendo que así sea, tropezamos en vaivenes de indecisiones, caminamos seguros por momentos, reímos y lloramos… e increíblemente, habiéndonos preparado para que todo salga mal, no sabemos reaccionar ante eso.
Y así motor de nuestro accionar el miedo, de chica me dijeron que por temor nos cuidamos, y eso podría ser bueno.
Por miedo a hacer; no hacemos y por miedo a no hacer; hacemos.
Es sabido que las cosas pueden ir mal, y de hecho por esa mera posibilidad son así de interesantes, pero odiamos tanto que salgan mal.
Comenzamos la acción sabiendo la posibilidad de caer, arrancamos a caminar a los tropiezos para salir corriendo, con total conciencia de que en algún momento seguramente caeremos, ¡eso sí!.. Antes de eso supimos levantarnos.
Nos levantamos para caer constantemente. Y tenemos miedo a caer…
Sabemos que todo puede ir mal, y tenemos miedo a que así sea…
Es ahí donde digo que los miedos son motores de nuestro hacer diario, el modo en que actuamos es sutilmente manejado por ese temor. No tenemos certeza de nada, de ningún final, sea bueno o no, de ningún principio ni del recorrido, sólo presuponemos que algo será de tal o cual forma.
Sabiendo que las cosas, pueden salir mal, nos movemos temiendo que así sea, tropezamos en vaivenes de indecisiones, caminamos seguros por momentos, reímos y lloramos… e increíblemente, habiéndonos preparado para que todo salga mal, no sabemos reaccionar ante eso.
Y así motor de nuestro accionar el miedo, de chica me dijeron que por temor nos cuidamos, y eso podría ser bueno.
martes, 13 de septiembre de 2011
Alguna vez, vi mis ojos llorar.Caer por sobre sus enredadas pestañas una gota de saldirecto a aterrizar en una de mis mejillasrosadas ya.Detrás de ella otraY otra másy así...Hasta que cada gota comenzó a formar un hiloUn chorroChorros de sal que de los ojos resbalanaterrizando en cada hendidura del rostroRostro despierto de emocioneshasta explotar.Mis ojos alguna vez, me vieron llorar.
jueves, 2 de junio de 2011
Ambulantes
El día que nos cruzamos, no intentaba nada. A veces la gente estratifica a las otras gentes como si fueran etiquetables, no?.. Bueno ante eso respondí.
Hay quienes ante mi acercar me vistieron de verdes y marrones y me entregaron un instructivo a seguir, quizás bajo las palabras " la gente con potenciales es buen servidor y por ende ven a ser mi exclavo", lástima que no vieron que quien opina por si mismo no quiere un mandato para vivir. Así que rechazé fácil la oferta.
Hubo quién me dio alta perorata de su vida perfectamente ordenada y deseable, (para gente que no tiene un deseo propio, ¡anillo al dedo nomas! ), pero como soy algo indecisa, desprolija e impuntual, sólo sirvió para que desordene rincones y me mande a mudar.
Existen personas que por suerte no saben con que fin nacieron, entonces gastan su vida en descubrirlo, y por eso fue que ese día nos cruzamos. Porque simplemente no sabemos los porqueces de nada, y humildes a aceptarlo vivimos descubriendo. En ese descubrir no hago más que vivir miles de vidas distintas e interesantes, guardo en mis bolsillos millones de piezas extrañas, tengo en mi memoria innumerables colores sin nombres y me rodea en el cuerpo un sinfín de pilas que empujan a seguir.
Cuando éstas fallan, me encuentro con muchos de vos, chiquitos, grandes, gordos, flacos, en nene y en nena. Muchas gentes que viven descubriendo. Así como vos, que te encontrás con migo y elegís quedarte.
Sin duda vinimos a descubrirnos.
Hay quienes ante mi acercar me vistieron de verdes y marrones y me entregaron un instructivo a seguir, quizás bajo las palabras " la gente con potenciales es buen servidor y por ende ven a ser mi exclavo", lástima que no vieron que quien opina por si mismo no quiere un mandato para vivir. Así que rechazé fácil la oferta.
Hubo quién me dio alta perorata de su vida perfectamente ordenada y deseable, (para gente que no tiene un deseo propio, ¡anillo al dedo nomas! ), pero como soy algo indecisa, desprolija e impuntual, sólo sirvió para que desordene rincones y me mande a mudar.
Existen personas que por suerte no saben con que fin nacieron, entonces gastan su vida en descubrirlo, y por eso fue que ese día nos cruzamos. Porque simplemente no sabemos los porqueces de nada, y humildes a aceptarlo vivimos descubriendo. En ese descubrir no hago más que vivir miles de vidas distintas e interesantes, guardo en mis bolsillos millones de piezas extrañas, tengo en mi memoria innumerables colores sin nombres y me rodea en el cuerpo un sinfín de pilas que empujan a seguir.
Cuando éstas fallan, me encuentro con muchos de vos, chiquitos, grandes, gordos, flacos, en nene y en nena. Muchas gentes que viven descubriendo. Así como vos, que te encontrás con migo y elegís quedarte.
Sin duda vinimos a descubrirnos.
domingo, 13 de marzo de 2011
Un crayón
Si existiera un crayón
capaz de dibujarte
y rodearte.
Fácil al mundo.
Si el crayón tuviera en sí
virtudes escritas
crearíamos fuertes guerreros,
capaces de hablar,
gritar,
amar.
Pero se ven rastros
de esa imagen escondida
que se dejó apagar,
entregada al vil rufian
generador de sombras.
Inentendible y real.
Si tan sólo existieras
en ese nuevo color
y comenzaras a ver
sin tanto pavor.
Si tan sólo vivieras
sin ser sombra
pequeña y aturdida.
Quizás despertaras al color,
a rodearte y dibujarte.
Si tan sólo existiese,
un crayón.
capaz de dibujarte
y rodearte.
Fácil al mundo.
Si el crayón tuviera en sí
virtudes escritas
crearíamos fuertes guerreros,
capaces de hablar,
gritar,
amar.
Pero se ven rastros
de esa imagen escondida
que se dejó apagar,
entregada al vil rufian
generador de sombras.
Inentendible y real.
Si tan sólo existieras
en ese nuevo color
y comenzaras a ver
sin tanto pavor.
Si tan sólo vivieras
sin ser sombra
pequeña y aturdida.
Quizás despertaras al color,
a rodearte y dibujarte.
Si tan sólo existiese,
un crayón.
domingo, 27 de febrero de 2011
Espontánea Nocturna VI
El sol es quien brilla
y el árbol vestido de lilas
te cuida.
Sonríe la lluvia tranquila,
y baña tu opaca mirada.
Cosquillas en tu mejilla.
Abrazo ventoso,
de brisa tramposa
que juega a esconderse
y correr en tu espalda.
Dicen que el árbol te vio,
y espió entre sus hojas
tus ojos marchitos.
Te vio y corrió a abrazarte,
abierto en sus flores
con llanto de sabia.
Miel que te aclama
riendo a destiempo.
sábado, 26 de febrero de 2011
Gris
Encauzar
Enderezar
Alinear
Palabras grises,
seres de andares pesados
y amargas risas.
Porque desde su lugar torcido
sabían reír,
tenían ojos de niño,
colores,
y formas raras en su cabeza.
No tenían miedo
y esquivaban el piso.
Porque antes de encauzarse
eran dioses del viento,
tenían almas felices.
Pero la felicidad a veces
no corresponde a espacios
ni a días de almanaque;
Largos, blancos, cuadrados, quietos.
Aquietar
Enderezar
Apagar
Porque quizás su risa cohartaba la ley gris,
y su mirada esquiva
veía rincones de otro tapiz.
Su felicidad era rara
y ahuyentaba dioses perfectos
del mundo opaco,
por miedo al color..
Soldados correctos enderezaron su andar,
atando al suelo sus pies
y borrando su risa infantil,
Que aún sabía oir el mar,
ver la luna
y cantar.
Enderezar
Alinear
Palabras grises,
seres de andares pesados
y amargas risas.
Porque desde su lugar torcido
sabían reír,
tenían ojos de niño,
colores,
y formas raras en su cabeza.
No tenían miedo
y esquivaban el piso.
Porque antes de encauzarse
eran dioses del viento,
tenían almas felices.
Pero la felicidad a veces
no corresponde a espacios
ni a días de almanaque;
Largos, blancos, cuadrados, quietos.
Aquietar
Enderezar
Apagar
Porque quizás su risa cohartaba la ley gris,
y su mirada esquiva
veía rincones de otro tapiz.
Su felicidad era rara
y ahuyentaba dioses perfectos
del mundo opaco,
por miedo al color..
Soldados correctos enderezaron su andar,
atando al suelo sus pies
y borrando su risa infantil,
Que aún sabía oir el mar,
ver la luna
y cantar.
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